Entrevista a Jose Luis Sampedro
Cuando el sistema no está en crisis, sino agotado
Hace 17 años, José Luis Sampedro pronunciaba unas palabras que hoy resultan inquietantemente actuales. Economista, catedrático de Estructura Económica, escritor y pensador humanista, Sampedro fue una de las voces más críticas y lúcidas del pensamiento español contemporáneo. Profesor desde 1947, formó a generaciones de economistas y siempre defendió una idea clara: la economía debe estar al servicio de la vida, no del beneficio.
En el vídeo —grabado hace casi dos décadas— sostiene algo contundente: no estamos ante una simple crisis económica, sino ante el agotamiento del sistema de vida occidental.
Su reflexión parte de una mirada histórica. Explica que el capitalismo ha pasado por distintas fases —mercantil, industrial, financiero y globalizado—, pero recuerda que todo sistema tiene un ciclo vital: nace, crece y se agota. Para ilustrarlo, compara la Europa del siglo XV, expansiva y aventurera, con la actualidad. Entonces había descubrimiento, transformación cultural y espíritu de iniciativa; hoy predominan el miedo, la desconfianza y la construcción de muros.
Uno de los ejes centrales de su discurso es la insostenibilidad del modelo de desarrollo. Advierte que estamos destruyendo recursos naturales a un ritmo que el planeta ya no puede regenerar. La población mundial se ha multiplicado y, sin embargo, pretendemos mantener un crecimiento indefinido en un planeta de recursos limitados. Para Sampedro, no se trata de una opinión ideológica, sino de una imposibilidad física. Si no se frena por la razón, se frenará por la catástrofe.
También denuncia una contradicción moral profunda: mientras se movilizan cifras astronómicas para rescatar bancos, no se destinan cantidades mucho menores para combatir el hambre en el mundo. Y resume el problema en una frase demoledora: los que pueden cambiar el sistema no quieren, y los que quieren cambiarlo no pueden.
Escuchar este discurso 17 años después resulta impactante. Lo que entonces se describía como una crisis financiera hoy se ha convertido en una acumulación de crisis: climática, energética, geopolítica y social. Las advertencias sobre el deterioro ambiental ya no son previsiones; son hechos constatables en forma de récords de temperatura, escasez de agua y fenómenos extremos. Las murallas físicas y simbólicas siguen levantándose. Y la lógica de crear productos para luego inventar necesidades se ha intensificado en una sociedad dominada por el consumo constante y la hiperconectividad.
Sin embargo, el momento más poderoso del vídeo no es económico ni político. Es humano. Sampedro relata cómo estuvo a punto de morir y cómo una enfermera le sostuvo la mano mientras era reanimado. Después de hablar de sistemas, bancos y desarrollo, lo que permanece es un gesto sencillo: una mano acompañando a otra en un momento límite.
Tal vez ahí esté la clave de todo su mensaje. Si el sistema está agotado, lo que puede regenerarse no es solo la economía, sino la conciencia. La pregunta que deja abierta no es técnica, sino ética: ¿qué mundo estamos construyendo y qué mundo vamos a dejar a quienes vienen detrás?
Escuchar hoy esas palabras produce admiración por su lucidez, pero también vértigo. Porque, casi dos décadas después, seguimos enfrentando los mismos dilemas, solo que más urgentes.
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